Es Disney quien enseña a los niños lo que es el amor

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Fallen Princess. Dina Goldsstein

Ocurre cada mañana en los patios de los colegios. Niñas que juegan a casarse con otras niñas (con una o con varias) o niños que se comprometen con sus mejores amigos. «Los niños suelen enamorarse de sus amigos aunque sean del mismo sexo. Eso no significa que sean homosexuales. También es muy común el poliamor entre ellos. Es la educación la que al final les acaba llevando hacia el ideal del amor romántico convencional», explica María Acaso experta en innovación educativa.

Pareja heterosexual, y remarcando lo de pareja, porque en el modelo de amor vigente sólo es posible enamorarse de una sola persona a la vez. «La idea de pareja es muy potente en nuestra sociedad. Sólo te enamoras de tu pareja, con el resto puedes mantener otro tipo de relaciones afectivas, pero nunca amor romántico». De no ser así incurrimos en el concepto ‘amante’, cargado de connotaciones negativas como el engaño o la traición.

Los niños asumen todo ello como dogma. Pero lo paradójico es que no suelen hacerlo por lo aprendido en casa ni en clase, sino a través del ocio. «Son las películas de Disney, los cuentos populares o las canciones las que establecen que las relaciones tienen que ser así, de esa manera».

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Que, en La Sirenita, la protagonista acceda a estar con el príncipe a cambio de perder su voz resulta paradigmático para Acaso. «¡Para estar con él tiene que renunciar a algo tan importante! Está claro que el amor romántico es un instrumento del patriarcado».

El matrimonio es también otra de las instituciones que se mete entre ceja y ceja a los niños desde que son pequeños. «Parece que si no te casas, esa relación no tiene validez». Son precisamente mujeres solteras las que encarnan el mal en muchos de esos cuentos y películas: «Las brujas, por ejemplo, suelen ser lo que se consideraría una ‘solterona’».

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El bombardeo al que niños y niñas son sometidos desde el entretenimiento les lleva a concebir una única idea del amor. «Y de ahí se derivan varios problemas. Tengo muchísimas amigas con verdaderos estados de depresión y angustia sólo porque han llegado a cierta edad y no han encontrado ‘el amor’. Eso por no hablar de otros problemas tan graves como la violencia de género, o incluso el acoso escolar, que podría paliarse si ese modelo de amor no fuese el único ‘válido’».

La solución, según Acaso, pasa por «desarmar el amor romántico». «Lo ideal sería hacerlo desde casa y desde el colegio mediante, por ejemplo, talleres en los que se hable a los niños de las distintas formas de amar. Entre ellos, el amor a uno mismo, que no suele trabajarse y que es la base del amor a los demás».

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Maria Acaso cita a Montse Barderi, autora del libro El amor no duele, cuando asegura que no saber amarse a uno mismo es lo que genera las relaciones de dependencia. «Si estamos desposeídos del amor hacia nosotros mismos, tenemos que buscarlo en los demás». Los cuentos populares y las películas infantiles tampoco ayudan en este sentido.

Alcanzar el ansiado final del «y vivieron felices y comieron perdices» pasa por desposarse con una persona del sexo contrario, preferentemente de la misma edad y raza. «Si desde pequeños los únicos mensajes que recibimos son estos, ¿cómo intentas convencer luego a una adolescente de que no hace falta que tenga novio para ser feliz?».

Desarrollar el pensamiento crítico sobre este tipo de temas a edades tempranas resulta fundamental. «Los niños deberían ser capaces de analizar los mensajes de las canciones de amor (¡algunas letras son tremendas!), de las películas, de los libros y cuentos».

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Pero ¿quién y cómo les enseña a hacerlo? «Lo ideal sería hacerlo desde asignaturas relacionadas con la educación artística. Pero, normalmente, este tipo de asignaturas están concebidas para enseñar a los niños a crear sus propias obras, no a analizar o entender las de los otros (películas, libros, etc.)».

Entrevista realizada por Gema Lozano en YOROKOBU el 20 de Diciembre de 2016 http://www.yorokobu.es/amor-romantico/ 

3 comentarios

  1. El amor romántico se ha instaurado en nuestra sociedad con tanta fuerza que cualquier tipo de amor que no sea ese, se cataloga como inmoral, e incluso, repulsivo. No es de extrañar, llevamos durante años recibiendo una educación amorosa que siempre nos inculca el mismo tipo de amor, no solo por parte de nuestra familia y de la escuela, sino a través del cine, la música, la literatura… y eso no ha hecho más que acreditarle a este tipo de amor el reconocimiento casi unánime de que es el amor verdadero, dando a entender así, que los demás no son válidos ni respetables, y que, en resumidas cuentas, no se les puede llamar amor por ser diferente al convencional.
    Ahora bien, nuestras escuelas, que son las encargadas de llevar a cabo los cambios en nuestra sociedad aportando una educación de calidad, ni siquiera se replantean qué tipos de amor pueden existir, y es que, son los mismos profesores los que aprendieron desde muy chiquitos que el amor era algo muy concreto y específico, y que todo aquello que no fuese de tal modo, no era amor. Esto no ha hecho más que afianzar en nuestra sociedad un solo tipo de amor auténtico que parece ser irreemplazable, y es deber de nuestro sistema educativo educar a nuestros alumnos en varios tipos de amor. Así conseguiremos que cada uno pueda elegir cómo amar y no se vea cohibido en caso de que el amor que procesa por esa persona que es especial para él/ella sea diferente a la del resto.

  2. Me ha gustado mucho esta entrada. Y ha sido así porque desde pequeña tengo trauma a ciertas películas de Disney. He jugado a las princesas, pero nunca con el enfoque que se recibe en este tipo de películas.
    Hay muchas mujeres (yo tengo amigas que así es) que siguen esperando a que su príncipe azul llegue… Curioso que mis amigos nunca me hayan dicho que quieren encontrar a la princesa “rosa”.
    Creo que de por medio de estas películas, canciones, libros, etc,. hay un factor importante que pone el énfasis en el tema: la religión.
    Los colegios se deberían de centrar en enseñar a desarrollar el pensamiento crítico, a conocerse a sí mismo, a saber hablar en público y sobre todo, entre otras muchas más cosas, a encontrar en tu interior la pasión por la que te mueves. Al final solo recortan las mentes de los alumnos para hacerlas todas cuadradas.

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