Pedagogía sexy: recuperemos el placer como el eje de la educación

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Desgraciadamente no me equivoco cuando afirmo que el aburrimiento es una de las experiencias que más intensamente he vivido en mi vida como estudiante. Y lo que es infinitamente peor, una de las experiencias que más intensamente he hecho vivir a mis estudiantes en mi vida como docente. Un aburrimiento denso, físico, tupido, de esos que se pueden cortar con un cuchillo; un aburrimiento embotador, narcótico, analgésico que te robaba poco a poco las ganas de aprender. Las experiencias de la escuela, de la universidad, de esa conferencia con un tema maravilloso pero en la que era imposible mantener la atención, están infectadas por el virus del desinterés, de la repetición y del tedio. Pero resulta que cerrabas el libro, te ibas a casa y comenzaba la motivación, lo excitante, la efervescencia: jugar en el patio, ver tu serie favorita, asistir a ese partido de futbol o a ese concierto, bailar sin parar en una fiesta, buscar conchas en una playa, hacer un refugio en el jardín… El placer aparecía siempre alejado del aprendizaje formal, un placer que te empoderaba, te hacía sentir vivo, te conectaba con los demás y te hacía aprender mucho más que todos los libros y los exámenes juntos. Y es que este es, desde mi punto de vista, el principal problema del sistema educativo que tenemos: que las instituciones educativas se hayan convertido (de manera fatalmente paradójica) en los lugares donde EL APRENDIZAJE NO SUCEDE cuando, precisamente, son los lugares creados justamente para lo contrario.

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La clave para que en las instituciones educativas formales se vuelva a producir el aprendizaje, consiste en algo tan sencillo como RECUPERAR EL PLACER, conseguir desterrar el aburrimiento narcótico y que los estudiantes, de cualquier edad y condición, deseen generar saberes, sientan por sus venas correr la dopamina, se enamoren del conocimiento. Para recuperar la pasión por el aprendizaje tenemos que dar la bienvenida a la pedagogía sexy, una opción metodológica basada en cinco ideas clave:

LA PEDAGOGÍA SEXY ES… PERSONALIZADA

Un elemento clave que tenemos que aceptar si queremos recuperar el placer es que cada uno de nosotros aprendemos de manera única, individual y diferente. La estandarización de los procesos de aprendizaje (los mismos libros, los mismos exámenes, los mismos muebles) en el fondo están solo dirigidos a unos pocos, a esos pocos a los que premia el sistema porque se han adaptado de manera óptima a él. Pero el resto (ese 90% restante que no ha conseguido amoldarse, lo que dice mucho a favor de ellos, by the way), sufre, se aburre, se desespera y, evidentemente, no aprende. Solo cuando la diversidad sea atendida, cuando se acepte el inconsciente como el tercer participante del acto pedagógico y cuando entendamos que lo que como profesores enseñamos NO es lo que nuestros estudiantes aprenden (y por eso aprenden) es cuando iremos en la dirección adecuada.

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LA PEDAGOGÍA SEXY ES… PARTICIPATIVA

Recordemos nuestras clases tanto en la escuela como en la universidad, recordemos la imposibilidad de hacer nada, la incómoda sensación de estar perdiendo el tiempo, de estar haciendo que escuchábamos un monólogo que nos traía sin cuidado. Y recordemos ahora la sensación de participar al hacer un plato de comida, en un juego de mesa, en la creación de cualquier proyecto grande o pequeño. Participar mola, mola mucho, te hace sentir muy bien, hace que tu cerebro segregue dopamina, adrenalina y serotonina y cuando esto ocurre, de repente nos concentramos durante largas horas, nos entusiasmamos, incluso nos obsesionamos y nos convertimos en personas disciplinadas, diligentes, nos esforzamos… porque el esfuerzo, digámoslo claro, está completamente relacionado con el placer.

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LA PEDAGOGÍA SEXY ES… CORPORAL

La pedagogía tradicional no es que haya olvidado el cuerpo, es que lo castiga, lo mantiene inmóvil durante seis horas o más, lo mantiene atado a una silla más parecida a un potro de tortura que a cualquier otra cosa. En la escuela, en la universidad, no se puede correr, no se puede saltar, no se puede bailar. No se puede uno sentar con las piernas estiradas, ni tumbarse en el suelo. No se puede gritar. No se puede hacer nada. Y todas estas prohibiciones nos embotan los sentidos, las ganas de hacer cosas y, unidas al hastío, nos paralizan por completo, nos anulan. La pedagogía sexy recupera la totalidad del cuerpo, desde el cuero cabelludo hasta las plantas de los pies, como centro motor del aprendizaje, un cuerpo que se mueve y que a veces está quieto, un cuerpo que se levanta, que se conecta con otros cuerpos, que necesita estirarse y que necesita una temperatura y una luz solar determinadas. La pedagogía sexy pide a gritos otros muebles, otros colores en las paredes, tiempos de transición y, por supuesto, resitúa los afectos y las emociones como elementos centrales del aprendizaje.

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LA PEDAGOGÍA SEXY ES… EXCITANTE

Hacer que escuchamos, tomar apuntes, traficar con los apuntes, deglutir la información el día antes del examen, vomitarla, olvidarla por completo. La lección magistral y su prima hermana, la educación bulímica, son la antesala del aburrimiento, de la experiencia vacía, de la narcolepsia total. El aprendizaje, para que suceda, debe trabajar sobre contenidos motivadores, sobre esos temas que nos hacen vibrar, que nos hacen desear más y más conocimiento, como en el caso de aquel colegio donde los estudiantes de primaria decidieron elegir Star Wars como tema para el proyecto que desarrollaron durante casi tres meses. Miremos a nuestro alrededor y démonos cuenta de que, cuando hay pasión, sucede todo lo demás: la concentración, las ganas, la autonomía, la perseverancia y, sí, una vez más, el esfuerzo.

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LA PEDAGOGÍA SEXY ES… DESCENTRADA

Y, para terminar, la pedagogía sexy no está obsesionada con los exámenes. Le dan bastante igual. Lo cual no quiere decir que no tenga que pasar por ellos, pero no los considera su centro, sino un mero trámite. No quiere participar del horror, de la ansiedad, de un miedo que no conducen más que a la certificación porque, digámoslo de una vez por todas, los exámenes no conducen al aprendizaje. Mientras que no los podamos obviar, tendremos que continuar sobreviviendo con métodos de evaluación absurdos e irracionales, pero una magnífica manera de “sensualizarlos” es no darles importancia y pasar de una educación centrada en la evaluación a una educación centrada en el aprendizaje.

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Sin placer es imposible que haya aprendizaje, y sin aprendizaje, es imposible que haya placer. Quizás al principio de este texto la palabra sexy haya entrado en contradicción con el término pedagogía, pero seguro que ahora, al final, ya no podemos entender lo uno sin lo otro: porque toda pedagogía debe ser sexy y todo lo sexy debe de ser pedagógico.

PD: todas las fotos de este post son de Heriberto Noguera de la sesión de Pedagogía Sexy del programa Creative Mornings Madrid el 19 de diciembre de 2014.

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15 comentarios

  1. Me encanta tu post Maria. Cuanta razón tienes. Lo comparto contigo y es lo que yo defiendo como pedagogia lúdica. Porque cuando jugamos experimentamos los puntos que tu explicas. Y como defiende Imma Marín el juego es una actitud vital. El juego es placer, es emoción. Y sin emoción no hay aprendizaje… ojalá poco a poco seamos más los que pensamos así y hagamos que la educación sea emocionante! ;)

  2. Comparto cien por cien tu idea, sin emoción y placer no hay aprendizaje. Cada día somos más los que queremos cambiar la escuela y luchamos por ello. ¡Por una pedagogía sexy!

  3. Interesante y totalmente disruptiva en cuanto se contrapone a todo aquello que hoy en día se asume como parte natural del aprendizaje: ansiedad, preocupación, tensión,depresión, frustración, etc. Las experiencias que nos quedan son aquellas que tocan nuestro ser, y el placer es el mejor vehículo para eso. Muchas gracias María.

  4. Totalmente de acuerdo, todos los puntos a los que haces referencia me parecen fundamentales, y no debemos pasarlos por alto. El concepto de educación bulímica es lo que más me ha gustado. Creo que refleja estupendamente el sistema educativo tradicional, y por desgracia el actual en muchos lugares.Todos a favor de la rEDUvolución! Gracias por compartir :)

  5. Me encanta y comparto 100%
    pero la realidad es aplastante.
    Tengo un hijo de 6 años con una imaginación desbordante y unas ganas de aprender que sería la delicia de un profesor sexi.
    y sin embargo lo quieren medicar para que se “tranquilice” y se “centre”
    Espero de corazón que tengas mucho éxito y que nuestros hijos puedan optar a una enseñanza sexi.

  6. Me llamó la atención lo de EDUCACIÓN SEXY,considero que el sistema educativo es aurrido e impuesto,en donde se mira mal al maestro innovador. lúdico ,que busque espacios y codiciones nuevas. El buen maestro signiica MÉTODO Y ORDEN. al profesor le corresponde organizar el conciminto y elaborar lo que debe ser aprendido,él es el modelo y guía,con un método igual para todos los estudiante. La disciplina y repetición de ejercicios escolares son suficientes para desarrollar virtudes humanas de los alumnos. El anterior, es el perfil de un buen maestro,infortunadamente para padres de y hasta para para los mismos compañeros de trabajo,que ven como pérdidade tiempo al docente que busca creatividad y placer en el aprendizaje. Lo más gratifiante de la vida,es que a mediano o corto plazo,el estudiante es el juez y el que verdaderamente te reconoce,así sean esas tan buenas y merecidas “PAUSAS ACTIVAS” en donde retomaba energia y ganas para continuar en su asiento. En donde se innvierte más presupuesto para la guerra que en educación,no llegaremos a la mejor calidad. Los maestros no buscascamos enriquecernos,pero,si llevar una vida digna,para esto la profesionaización es esencial y un buen reonocimielnto salarial acorde con nuestra labor y desempeño.

  7. Muy atractivo… Ojalá podamos cambiar nuestros coles, institutos, efepés, universidades… Pero hasta que lo logremos, ¿qué podemos hacer los padres en casa!? ¿Cómo gestionamos los deberes, los exámenes, las notas y provocamos (o mantenemos!) en nuestros hijos esas ganas de aprender y de aprehender la vida? ¡Ayuda, por favor!

  8. Totalmente de acuerdo. Tenemos que seducir a los alumnos.
    Soy como profesor de historia del arte y motivado con las TIC, con la idea “flipped”, con “Teach like a pirate”, con la gamificación… y con buscar fórmulas para motivar a los alumnos en el aprendizaje.
    Un abrazo y hasta pronto
    @ManelTrenchs

  9. Hola, soy madre, educadora y adipta al aprendizaje.
    Estoy totalmente de acuerdo y ojalá mucha personas responsables del sistema educativo fueran conscientes de ello para dar vuelta de calcetín, a todo el profesorado… ojalá.
    Gracias, me alegro de haber llegado hasta aquí.

  10. Pingback: PEDAGOGÍA SEXY: RECUPEREMOS EL PLACER COMO EJE DE LA EDUCACIÓN // Maria Acaso | ARTE FACTUM

  11. Este es el consomé de la pedagogía. Me agradó la inclusión del término Sexy, este significado en movimiento, con vida, con agudeza, le da brillantez a la actividad del docente en la clase. Gracias María…

  12. Trabajo con Pedagogía Corporal hace años.. un espacio terapéutico que desarrollo de manera individual y grupal. El objetivo es lograr que la persona recupere bienestar reorganizando sus recursos internos, cambiando la mirada, habitándo su cuerpo de una manera mas libre , redescubriéndose , reencontrándose. Hace muy poco doy con esta propuesta y estoy encantada! , no solo porque me parece atractiva, revolucionaria en todos sus planteos, sino porque coincido casi totalmente en los conceptos y formas de encarar el aprendizaje ! Gracias! la lectura de estos artículos ya es suficientemente apetitosa!

  13. El titulo es motivante y estimula al lector a continuar. Al igual que las hormonas tienen funciones especifica para cada acción determinada. Es interesante la relación endocrina en la explicación del que hacer pedagógico, es tarea de nosotros los docentes buscar esa tan anhelada conexión a través de estrategias transformadoras y oportunas para cada tipo de aprendizajes.

  14. Gracias por motivarme a la reflexión sobre mi propia práxis docente. Es verdad, estamos matando lo más importante de la educación: el aprender y la felicidad.
    Voy a tomar tus cinco fundamentos y los quiero aplicar en mi labor pedagógica en adelante… Aunque me cueste muchos problemas… Nuevamente gracias.

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